viernes, 10 de febrero de 2012

Antología Personal


PRESENTACIÓN


El desborde del río Achumani, en marzo de 2009, me dejó
sin cama y sin dos metros de libros. Los libros extracurriculares
que se encontraban en la solera de los estantes
desaparecieron ahogados.

Es obvio que este incidente, de haberme encontrado dormido
en mi cama, habría tenido otro desenlace. Pero se
perdieron mis archivos sentimentales en los que he tratado
de ir más allá de la realidad, buscando palabras que limen
las puntas de mi vida.

Con la ayuda de mis nietos y sus archivos he podido recuperar
lo más importante de lo que podría llamarse primer
ciclo de mi obra poética, que republico en este libro. El
segundo ciclo es una ilusión que aún está dando vueltas
en mi cerebro.

Esta operación de salvataje me ha traído a la memoria el
poema Alejandría, de Borges: “Las vigilias humanas engendraron/
los infinitos libros. Si de todos/no quedara uno solo, volverían/
a engendrar cada hoja y cada línea,/cada trabajo y cada amor de
Hércules,/ cada lección de cada manuscrito.”

He recuperado esto porque recuerda un largo ciclo preñado
de refl ecciones y copioso llanto. Está escrito, desde
luego, para mí, mis nietos y los amigos. Se escribe para


recordar y para olvidar lo que uno ama. Lo que nadie más
odia. Para escapar hacia delante. Para crear una sensación
encontrada de vencimiento efímero e infinito. Y escribo
sin lectores, como un ejercicio cotidiano dentro de la disciplina
de mantenerme vivo.

A los catedráticos de este género literario les cae a medida
el poema de Gonzalo Rojas: Los letrados/ “Lo prostituyen todo/
con ánimo gastado en circunloquios./Lo explican todo. Monologan/
como máquinas llenas de aceite./ Lo manchan todo con su baba
metafísica”.

Esta obra es como los frutos hechos a mano, se los cosecha
verdes y maduran fuera de la planta con el calor de cada
lector. Por eso la considero natural, alejada de de la ridiculez
de la vanidad y de la hipocresía de la modestia.

En general, esta obra sigue tres ejes principales, relacionados
con la familia, con el terruño y con el vino, de los que
se derivan otros secundarios. Unos pocos están en blanco
y negro, se aproximan a la crónica; podando su ropaje se
encuentra el hueso.

VERSOS LIBRES



PRÓLOGO


Una cápsula con la vida
se fundió con otra igual,
un relámpago en racimo
dio seis chispas, una se apagó.

Fulgurante el relámpago
las cápsulas se enterraron,
desamparadas las chispas
solas tuvieron que alumbrar.

La chispa de luz azul
viajó por caminos y atajos
siguiendo mis días de todo color
resbalando la mantuve con resplandor.

La tenue llama azul
zarandada por mi respiración
sabe que un hondo suspiro será mi oscuridad.


VERSOS LIBRES


Versos libres para el viento,
sin recortes ni linderos
que poden el pensamiento

o aplasten los recuerdos.
¡Oh creador de sueños
te igualaste a Dios!

Libre, libre albedrío,
puedes elegir el camino
y conducir tu veloz destino
siguiendo la Cruz del Sur.

¡Oh capitán del desafío
rompe los remolinos del aire!

Libre el viento sin ramas
purifica el amor en las hojas
fortaleciendo el aire de su savia
prolonga el beso generoso.

Libres los pájaros
vuelan sin rayas
y puntuales edifican
el hogar de sus pío pío
hasta que aleteen al cielo
sin chocar con las nubes.

Libres son estos versos
que se dispersan por el viento.
Responsables son los pájaros
que cumplen sin chistar.

Chorrea del tiesto
la baba del libertino.

 VUELA PICHÓN


Tu silueta crece con la pureza de un suspiro
será la evolución, quizá el plan divino

o el espejito locuaz reflejo de lo más lindo,
que a nuestro singular planeta vino.
Mi seña rota en la órbita de tus ojos
como aerolito de un lugar remoto
marcando el inmenso azul del cielo
con la imagen tuya o será la mía,
ambas en un solo sello de doble vía,
una empieza donde la otra termina.
Insondable misterio, aprendizaje
eterno para navegar por la vida.
Pichón: mientras vuelas ligero
en busca de tu destino puntual
llegó la hora de botar mi pesado apero
para llegar liviano a la convocatoria final.
Vuela Pichón…


PEQUEÑO COMPAÑERO

Aura de un singular diamante,
fiel compañero de los sábados
pequeño y tu palabra va primero
con el honor del buen soldado.
Habilidoso para regar con un tarro,
meter clavos en la madera
con una piedra que desborda tu mano,
y hacer grandes fantasmas de arena.
Hoy tuviste una honda pena
al poner flores a la “abuelita”
te enterarte que está bajo tierra,
triste le enviaste una dolorosa mueca.
Feliz correteas a las ovejas
y juegas con una retorcida lata
¿qué harás los sábados
cuando pongas flores al Tata?

 POETA AFICIONADO

Aplastado antes de haber sido,
por un espanto sin aire,
pudo resbalar al otro lado
asustado de haber resistido.
De dónde sacó tanta alegría
qué lejano secreto lo encamina
por la orilla de la calamina
equilibrando su osadía.
Te estás poniendo viejo Tata,
no tienes ruedas como mi lata,
olvidaste tu cortaplumas.
Hilvana el pequeño resucitado,
ahora, ya fuerte y bien parado
balbucea su poema.

EN PAREJA

Hombre de honor, dispuesto al duelo
artista con el embrión del mosto y el vino
generoso con los remendados en la viña
su palabra no necesita seña ni fi rma
churqui en los tornados, guía en la vida.

Mujer malabarista en la hornilla
hormiga laboriosa en su nido,
piadosa y santa de Isuma
paraguas en la tormenta y el rayo.
David él y Celina ella

¡ Inolvidables abuelitos!



ISUMA

Morro multicolor
reflejo del cerro
pedestal de la casona
de corredores y zaguanes,
atalaya del frondoso taco,
donde cantan los canarios
mientras hablan en el sofá
alrededor de una fogata.
El manto de verano
con uvas en racimo,
negra, blanca, rosada,
la selecta moscatel
adornan la viña.
Naranjo, duraznero, nogal,
granada, mora blanca
embellecen el ambiente rural.
Se clama para que este año
no triture la granizada
la pulpa del escobajo
y los sueños de todo el año.
Los murciélagos del lagar
desalojan en vendimia,
dan paso a la uva dorada
que llena el estanque de sabor,
su vientre embarazado
tarima de zapateo

hasta romper la bolsa
que será aguita y parral.
La falca purifica el mosto
lamido por fuego lento
gotea el singani
inundando la tina
de felicidad.


EL DUENDE

Pequeño y no es niño
un sombrero muy grande
disimula su cabeza
juega con agua en el río
y se oculta en el cañaveral
desde donde asusta su figura
de culo extravagante.

El duende ahoga
en las noches de insomnio
a la mente que lo engendra,
a la que imagina su presencia.

EL LOCO

Con sus manos de cordero
aprisionaba manjares
y cariño de su madre.
Con sus garras de lobo
aulló en la noche
y con un fulgurante rayo
podó las cuatro ramas
en mitades desiguales
una con dos ojos que aún lo miraban.
Confundido por su desvarío
sonriente en el loquero
se tiró a la piscina
de cabeza vacía.

EPÍLOGO

Que no escape el agua del cielo
de mi paralizado pensamiento
por inútiles agujeros.

Soldado al recuerdo
manténgalo fresco
en el cerrado llanto
que oscurece tus ojos.
Manténgalo sin agujeros
oculto en un hondo pozo
bañado con el secreto
de tu palpitante regazo.

¡No… agujereado mi pensamiento
se quedaría sin agua del cielo!



TRAVESURAS CLANDESTINAS



LAS CAMPANAS


Repicaron las campanas,
me pondrían la señal
igual a la de mi padre
era el tatuaje familiar.

Los repiques sucedieron
en las tardes de oración,
cuando la gente llora
en profunda refl exión.

Las campanas de mi pueblo
esperan brillantes y entrenadas,
acompañar con dobles y un repique
el mismo discurso de la autoridad
al que sólo le cambiará la fecha
cuando trastorne la loma final.

PROFESORA

Inmutable la añeja casona municipal
envuelta por los mismos aires,
dispersados por aplausos interminables
premiándome con el cartón principal.

María no fue la amada Kodama
ni la Bonita de Agustín Lara,
fue la que esculpió el mármol
haciéndome garabatear el silabario.

Fue María Aparicio,
la que encendió la llama
en letras con miel y abeja
alimento de mi respiración.

AFORTUNADO

Que suerte
que tengo tierra
tierra cinteña en Camargo
tierra cinteña en Camargo y con viña.

Que suerte
que tengo abuelo
tengo abuelo, hombre principal y con libro
hombre principal es libro original.

Que suerte
que tengo hermana
tengo hermana cubierta por su sábana
cubierta por su sábana muy blanca.

Que suerte
que tengo soledad
tengo soledad de asteroide
soledad de asteroide sideral.

Que suerte
que tengo agobio
tengo agobio al incierto pasar
agobio al incierto pasar del viento.


Que suerte que tengo
tierra cinteña y con viña
abuelo con libro original
hermana con su sábana tapada
soledad de asteroide sideral
y agobio al incierto pasar.

Que suerte
tengo tantas cosas
que son igual a nada
a la que sólo conoce la nada
que suerte ser ella para conocerte.

PIEDRA GRANDE

Piedra grande
rodada de la nube colorada
escondite del demonio
encabritaba a los caballos
en el trote de la noche.

Piedra grande
enterrada por el camino
el recién nacido ya no llora
ni muestra sus dientes de oro
ahora, asustado está el pobre diablo

EL VIAJERO

(fragmento)

Ahora el viajero vuela sentado
con ideas cerradas en una caja
e ilusiones que arden como paja
ofrenda al nuevo becerro alado.

¡Al nuevo dios…un ordenador!

Amanece el agua tibia en la fuente,
continúa buscando alas mi pena,
sigue inspirando la esfera blanca,
cambia la cáscara, no la muerte.

VACAS LOCAS

Una noche fluyó la palabra
aumentó su materia bicolor
blanca de nieve y gris de gato
que por milagro desgarró.

Noches y noches después, las vacas
quisieron seguir el mismo derrotero,
cambiar verduras por hebras rojas
enloquecieron sin remedio.

Buscaron luz y perdieron sus ojos,
quisieron simplificar el dibujo
y confusas quemaron el modelo,
así, jugueteando llegaron al infi erno.

TORERO


A Fernando Rodríguez Serrano

No fue domador del Centauro
ni el Tumi su mejor banderilla,
la amistad le sirvió de muro
para ocultar el calor de su estrella.
Titulado de torero sencillo y bueno,
utilizó con maestría el burladero
porque sabía diferenciar el lindero
de una cornada y un prudente freno.
No necesitó ser la cumbre
ni le hizo falta excesivo nombre
para cortar la oreja y el rabo.
Voló elegante cargando sus cruces
con su inmaculado traje de luces
a seguir lidiando con el toro bravo.

¿QUÉ ES FELICIDAD?

Escarcha en árbol pelado,
rodados de cerro lejano
nevada en sol de verano
nuestra vida como un rayo.

Sutil y refrescante garúa
suave paño de terciopelo
cuya leve fragancia huelo
con satisfacción efímera,
estar cercado en el verde bosque
inmóvil con el aroma del follaje
marcado por un singular tatuaje
inevitable su huida por el monte.

Es agua que se escurre entre los dedos
rayos que juguetean entre dos nubes
pirotécnico vuelo de luminosas aves
mis pichones en la arena desnudos.

Felicidad es sexo fecundo
que fugaz llega a su fin
aunque ofrezcan a Valentín
misas y amor profundo.


Es olor a tierra mojada
sorpresa de niños adelantados
atléticos zorros acosados
chispas en hoguera apagada.

LA FLOR


La flor abre su capullo en un corto día
en un instante descarga su perfume
sobre la tibia piel que la consume
hasta morir sin aroma, vacía.
Apresurada regala todo su encanto
devota ofrenda su efímera vida,
conserva su esencia inmaculada
toca el cielo sin remordimiento.
Su corta entrega es total y sincera
y ningún oscuro rincón reserva
para ocultar su intimidad.
Por amor rompe su vida en un día
sólo el recuerdo alarga su estadía
por toda la vida.

CHOLA


Polleras al viento
culo al aire
¡Chola
vuela!
al son de mi grito.

AMAPOLA


Delicados pétalos
de la más bella corola
sostuvieron en silencio
el corazón de la roja amapola.
Camufló la luz de sus colores
convirtiendo su tenue fragancia
en paño para mitigar dolores
con el suave calor de su alma.
Flor que a un tiempo, fue
calmante del desahuciado
natural perfume del ambiente
y devota conversadora.
Escrivá y el Dueño del Cielo
fueron sus interlocutores,
ahora son sus compañeros
y nuestros guardianes.

GENOMA


Mezcla inseparable y defi nitiva
de cuarenta y seis pequeños lápices
que escribieron el libro de la vida
en un par de tomos iguales.
El intercambio recíproco
y la replicación perfecta
originaron generaciones
en lucha triunfal e invicta
sobre los temibles cambios.

¡Oh sublime privilegio…,
sólo reservado a los dioses !

Libro de cuarenta y seis capítulos
en el que hay milenarios cuentos
divididos en lejanos párrafos,
unidos por fuera y por dentro
con cortas y añejas palabras
que sólo utilizan cuatro letras.
Los cuarenta y seis delgados palillos
con brazos cortos y piernas largas
aportados en igual número
por cada uno de los interesados,
cumplieron el inmutable destino
permanecer con fuerza abrazados
mientras transcurrió su vida.

Cuarenta y seis misteriosos bastones
empaquetados en una sola cápsula,
mezclados jamás podrán separarse,
pues descansarán enroscados
el tiempo que dure su muerte.

¡Oh sublime privilegio…,
sólo reservado a los escogidos!

Mezcla inseparable y defi nitiva
de memorias acumuladas
en la vida y ahora en la muerte
que dormirán soldadas
eternamente…


FRAGANCIA


Flor del 6 de mayo,
perfume de todo el año
en el jardín de violetas.

Utopía de los artistas
cuyos derrotados pinceles
apenas señalizan siluetas.

Pretenciosos los colores
se diluyen con tu presencia
y vanos son sus intentos
de pintar el aroma de tu alma.

Selecta fragancia de violeta,
en los remolinos del viento
trasciende a todo el planeta
e impregna las nubes del cielo.

RECOMPENSA


Recibió la honda zanja
un añejo tronco
con mi cuerpo dentro
y vino en una botija.
La zanja se volvió grieta
el tronco ceniza
y mi cuerpo con su tristeza
dejó la vasija seca.
La grieta borró mi cuerpo,
la ceniza montada al viento
llegó a la fiesta del infi erno,
donde quemaron mi suspiro
y ofrecieron una recompensa:
“Se busca la esencia
de su imaginaria existencia”.

RÉQUIEM


Campanillas rojas
colgantes fucsias,
en la próxima entrada
repiquen que he muerto
sin pena ni lamento.

EPITAFIO


Rayos cercanos al sol calcinaron mi sombra,
su escasa ceniza se la comió la luna.

El bramido del caudaloso río turbio,
con ásperas piedras borraron mi nombre.

Así, quemado el reflejo de mi entraña
y ahogado el grito de mi alma
concluyó en suave gorjeo mi epitafio:

¡no existió!



ENSOÑACIONES




SÓLO TU NOMBRE


Estoy debajo de tu nombre;
ayudado por el aire
aprisionamos tu talle
sin dejar visible seña.
Pensando en tú nombre
pensando con dolor
pensando que fue triste,
arrodillado busco tu huella
oculta en tierra suelta;
en silencio busco tu rastro
en el polvo del camino
¡Oh cruel destino el mío!
Joya en plural cercada
por impetuoso tornado,
que desvía la sutil brisa
del débil aire en su ocaso.
Lloro en el color de la noche
por el otro lado de tú nombre
por la nostalgia de tus labios
por la humedad que traspasa.

¡Las lágrimas no hacen el amor
presienten la ausencia!

VARADERO


Tibias olas
acarician tu talle
espantando el polvo
de añejas esperas.
Perfumadas brisas
arenas de Varadero
recuerdo placentero
con frutos de palmeras.
Olas, brisas, recuerdos,
dirigen mi mente
al sonoro grito de Maite.
Ensamblaje armonioso
del buqué complejo
que desea encontrarte.

EVA


Venus del espejo roto
Maja desnuda sobre laja,
Eva rubensiana sin velo
Virgen de las Serpientes
con huevos en el cuello.

Reptil de costilla falsa.

Juraste no mudarte en el río
y Adán se ahogó con tu cuero,
lamiste la manzana, ofreciendo
ser sol en mis mañanas
y me congelaste
con tu fría sangre.

A LA CARTA


Aperitivo: un champán frío
descorchado por mis manos,
consumido en flautas
para elevar el bouquet y el brío.

Un fresco ceviche del Perú
con suave sabor a pejerey
y agrio limón bien lavado
en un viernes de soltero.

Trucha rosada del lago
arroz con queso y ulupica
hasta que arda la lengua
en un movido sábado.

En día de misa un sábalo
deleite del exigente paladar
por su fuerte olor a Pilcomayo
y su sabor a blanco manjar.

Variedad de platos fuertes
difícil combinar un postre:
continuar vino tinto,
un helado con whisky

o un caliente cognac.


YIN YAN


Uva negra, uva blanca
cerradas en cuba circular
Sol radiante, único Dios
muro de la totalidad,
uva negra, uva blanca
son amor y odio
en unidad global.
Uva negra del cielo
en montañas impares
con hollejo blanco
de semental conocido.
Uva blanca de los valles
mujer de tierra fecunda
de bello hollejo negro
amante de dos pares
prolífi ca hembra.
Uva negra, uva blanca
contrarias y solidarias
presas en cuba circular,
uva negra, uva blanca
solas no pueden respirar
están conectadas
por el inseparable
cordón umbilical
de espacio reducido
y tiempo ilimitado.

TORDO


I
Buen día abuelo:
¡Salió el sol con rayos azules!
No… son los tordos orando,
murió la noche.


II
Noche sin luna
maniquí iridiscente
¿te comiste una estrella?
encandilas en la mañana.


III
Exhalación brillante
(rayo vertiginoso)
sorprendes a tu diana
por la precisión en la rama.


IV
Nudo en la rama
lágrima del sauce,
abre sus alas
¡Oh sorpresa!
es un tordo.

VELERO


Tronco con vela de trapo
sorprendidos los peces
por las pequeñas manos
zambullendo redes.

II
Titicaca,
exhalación asfaltada
pared de cresta nevada
nadando en la pampa,
llega a la cuerda tensada
que dispara en bajada
sin freno hasta el agua.

AMIGOS


Al declinar el sol en la silenciosa tarde
dos amigos desbrozan mi recorrido
y con leal y sincera devoción van
empujando el descuento de mi vida.

Mis dos perros juguetones
silenciosos dirigen mi camino,
alegres nos esperamos noche y día
ni un instante nos echamos al olvido
y cuando nos espinamos
lloramos abrazados.

MI CORAZÓN


Al primer impulso
un chillido.
Al correr los latidos
mis pasos.
Al danzar la luna
mi sueño.
Al centro del pecho
mi corazón.
Al enfermar
nadar con una mano.
Sin ti
no habría llanto.
Sin ti
estaría en cenizas vestido.
Sin ti
sería el mugido de una vaca.

II
Mi corazón jugando
el follaje de un sauce.

Mi corazón bailando
el aleteo de los pájaros.

Mi corazón enfermo
un perro sin árbol.

Mi corazón muerto
el sueño del musgo.

FRUTOS


Fruto hecho a mano
listo en la punta
sueño fragmentado
cambiante puta.
Gallito de aldea
emoción efímera
pernicioso tugurio
no existe el alba.

Fruto de sol maduro
contorno modelado
sube en lenta escalera
al nido fraguado.

Piedras desmoronadas
escondite de todos
vivienda de la muerte
tierna y madura.

CARACAS


¡Caracas aquí estamos!
en el tapiz de tus lomas
en tus mangos rehenes del cielo,
en los nidos de tu Ávila
en el coro de sus pájaros
con la vista nublada de agua.

¡Caracas aquí estamos!
juntos en gran racimo
liados con el silencio
de tus suaves palomas
flotando encima del viento.

¡Caracas aquí estamos!
para robar tu memoria,
dejar nuestro sentimiento
para decirte salud.

INJERTOS



BACANTE


La savia púrpura del hijo roto
tiñó de vino la fiesta y la alegría,
seducida la madre en la orgía
enloqueció asustando al paraíso.
Desenfrenada la cruel bacante
descuartizó a su propia entraña
alegre siguió bailando frenética
sin lágrimas de madre asesina.
Con vino la absolvió su comparsa
en la resaca de mujeres ebrias
que en mortal trance justifi caron
su desfondada sed de sangre.
Con la conciencia aún dormida
cántaros de vino evaporado
en la negra noche arrebatada
quedó su hijo perdido.

ORFEO


Tocado por las cuerdas del cielo
bailaron míticos nidos de pájaro
con oídos enjaulados en música
de melodías cantadas por Orfeo.
Pájaro cantor de lira mágica
sensual con el tacto y el oído
pelearon las mujeres de la calle
para beber sus divinos arpegios.
Llevó serenata al fondo del infi erno
y recogió viva a su difunta esposa,
sorprendido el Sol por su silueta
se la engulló en sus rayos de fuego.
Seducidas las bacantes disputaron
su angelical garganta con nudo ciego,
adormecido con vino en el gargüero
quedó sin cabeza como pavo ebrio.
¡Y siguió cantando… el río!

UN PASEO


Un paseo que comenzó en
dos tragos y un cubilete
se prolongó a un cuarto de estera
¡Nos gustaba disfrutar la vida!
Después nos largamos al vacío
llevando de avío
una botija de vino
su sincera palabra
y una sábana con uvas rosadas.
Pasadas las caminatas sabrosas
llegó la corona de sarmientos
y se rompió el collar de orujos rojos.
¡Nos gustaba sufrir la vida!
El viento aún no ha borrado su seña
hay un vacío en el lecho del río
unas botellas que no ha bebido
cuatro ruedas sin piloto ni camino
y un húmedo nido vacío.
Las uvas del tiempo ido, dicen
que fue una noche sin luna
urdida por el espumoso vino.

GRAN RESERVA


Gran Reserva, acunado en el cielo
cascada púrpura en fiesta de reyes
con la sutil fragancia de las fl ores
abre las plumas y arranca el vuelo.
Adorno mudo del mantel largo
oculto detrás de la cristalina frasca
respira las alegres luces de la fiesta
y besa la lengua con un largo trago.
Despierta con su aroma de parra
reparte sangre en misa de pobres
saliendo solemne del añejo odre,
vestido de etiqueta y fi na gorra
calienta la romántica noche fría
derramándose en la copa vacía.

PLAGA


Cepa de sarmientos torcidos
períodos con fl ujo intermitente
vino rojo en grandes cubas rotas
de humo con aroma perdido.
Filudas garras, temible gusano
desgarraron su raíz y otras entrañas
agónica huyó lejos de la plaga
en el sutil guiño del injerto.
Resucitó de su ceniza muerta,
la cepa borracha de vino aguado
recuperó su cuerpo y su memoria
sin olvidar que se había ahogado.
Rediviva baila día y noche
reconoce bodegas y bares
surca enfurecidos mares
brinda con vinos reservados
y compartidos.

VINO


De tierra pedregosa y vientos ásperos
sabor a yerbas, tomillo y otras hojas
cepas de hijos multicolores y dulces
racimos ahorcados en su verde cielo.

Es humilde rey y peón de todos a la vez
junta los ojos en el cántaro de lágrimas
hace comulgar sus racimos sin escobajo
en el romántico cáliz de los amantes.

Delicado, armonioso, complejo es verdad
camina por alfombra roja es fácil alabar
proverbial es el amor y natural su amistad
brinda su sangre hasta el último suspiro
del corazón que llora es su consuelo.

No es nuevo rico ni improvisado acompañante
Dionisio dio sueño y alivio
a las putas sagradas con el zumo divino
Ulises fue fiel amigo de su caldo trasegado
y Noé desvistió su diluvio con lujuria en racimo.

Los abstemios no ignoran la alegría del vino
ni el sagrado templo de las lágrimas en pena
confesionario secreto de amores no dichos,
alimento glorioso de hondos sueños sofocados
el vino es taberna, es bar y lengua de sermón.

II
El Pinot abraza el bajo talle de la dorada
bailan patas arriba sobre burbujas claras
hasta que despierte la negrura de su noche
en los humos explosivos de un cava elegante.

Las hermanas Cabernet, reinas de la fiesta
templan sus nervios con una pizca de Merlot
mostrando el aroma de su desnudo cuerpo,
mientras las damas bailan sus racimos sin velo
y los rizos de su cabello suelto hacen sonreir

El vino festeja el nacimiento de los vivos
y las bacanales del carnaval y sus dioses,
el vino es leyenda de resacas y del hombre,
es compañero del amor y la vida.

TRASEGADOS

Tinto,
cuerpo de santo
alma de misa.


Tu ausencia…
cerraría la iglesia.


II
Mucama rosada,
apretada con lujuria,
aguanta hasta ser alguien,
¡hasta ser vino…!
con la esperanza
de subir
a las nubes del cielo
y con su llanto
al mudo volverlo hablador.


III
Champán,
vino romántico y apurado
hace dormir a los novios
sin estrenar su ropa.

IV
Vino blanco,
destetado de sus hollejos negros
eleva sus amores frutales
trasegándonos a un árbol de fl ores.


V
Accidente al vuelo,
carroza de fuego y muerte
envuelta en sábana blanca,
voló por el espacio de los pájaros
abrazándome con sus sarmientos.

MOSTOS


Una,
otra,
enjambre de celdas
repletas de vino
esperan llenar la poza
y
¡ahogarme!

II
Cambia:
granizo en agua
nubes en lluvia
nieve en crecidas
¡Oh milagro!
sólo agua en vino.

III
Salud, salud,
trago amargo
en los tormentos,
pretexto
en los festejos,
consuela
a los deudos
y embalsama
mis huesos.

IV
Ingenuo
el verde molle,
al parral le ofrece su espalda,
creyendo que así dará vino
para brindar mi cumpleaños.


Apenado
el fl orido molle,
sólo ofrece racimos rosados
secos y amargos.


¡El vino vendrá, de mi parral preñado!

PICAFLOR


Equilibrista en dos alas
sobre cuerda invisible
va de corola en corola
a comulgar su corazón.
Revolotea sin caerse
no hace turbulencias,
de seda sus plumas
el viento no las siente.
Anida en el vacío
sin linderos sin dueños
adorna los azules cielos
y ama los girasoles,
besa sus ricos granos
con delicadas piruetas,
sus elegantes remiendos
tocan las flores más bellas.

NARANJITO


Azahar de blanco ramo
naranjito frutos de oro
partidos en dos cálices
llenos de tu dulzura.
Tapizado de hojas verdes,
lienzo vencido por soles
de piel picada con ojos
que ven el cielo sin nube.
Adornada su pulpa
con pepas sin jugo
de gotas sedientas
que esperan lluvia.
Sabroso el zumo
en la viña del tiempo
rezuma perlas blancas
en su corona de Rey.

COMUNIÓN


El primer suspiro le dio vida

chilló enérgico y rayó su presencia
a paso titubeante y los de parada
abrió el surco de su oculto destino.
Cayó con el aire la primera sílaba
veloz en torbellino vino el discurso
convertido en palabras y letra lenta
que aprendió a correr enloquecida.
Sus amores volaron en cóndores
monocordes y sin diana precisa
llegaron al corazón inexistente
del primer beso imaginario.
Llegó la comunión con Dios
bebió el cáliz de su leal amor
como el picaflor en la corola
picoteo los jugos de la fl or.

EL NIÑO


Un día
otro día
huyeron 365 días,
otra vez el puntero
dispara 27 de mayo.

El mismo día
diferente el niño
ya reclama su nido
de amor tapizado.

El mismo 27
ya inventa el niño
torres en el aire.

El mismo mayo
sobre piedras
ya camina su camino
el niño,
sueña con la cima
del vertical monte
para otear lejos
los confines del mundo.

C. M. C.
Se nace para perder la luz
gigantesca explosión interna
apenas deja borrosas iniciales
en las brasas del aullido.
Negra noche, tropieza el alma
saltan por el aire las ilusiones
la roja sangre pinta la pared
fracturado el hueso estalla.
Todo fruto es jugo y será pasa
es el corto e inevitable cambio
que corre como un rayo,
se toca la meta ya sin aliento
y el sentimiento congelado.
Sus brotes pierden la clorofila
y la humedad en sus hojas,
se mutilan los lazos añejos
sólo se libera silencio.



YAPA 



TSUNAMI

(Chile)

Muñeco de trapo arrugado
hondas sus grietas sin ritmo
bailan en tartamudo llanto
con un pañuelo ahogado.
Desvencijado su esqueleto
asusta su plegado gesto
en el tiritar de la tierra
y el delirio del agua loca.
Áuriga de crines desbocados
tiemblan sus ásperos cascos
sobre los frágiles huesos
freno inútil de los aros.
El último grito solitario
aquieta la locura del agua
y el viento de duelo besa, las
arrugas tiradas en la arena.

SECRETO


No diré lo que te quiero
no pediré que adivines
el secreto de tus sueños
pestañas del suave violín.
El secreto en tus ojos
me aprieta como una boa
durmiendo con el tiempo
ya sin resuello ni grito.
Despide el violín
el silencio de mis días
mi serenata muda
sin descifrar el canto.
El secreto en tus ojos
con las pestañas hilvanado
guiñan en clave no revelada
al tesoro de hoy y mañana.

ARBOLITO


Arbolito jalado por el tiempo
y la prolongación de su savia
en las hojas verdes de la punta
tiernas y olorosas, permutan con
las cojas y arrugadas, castigadas
en las serenatas de la luna
y las resacas de la nieve blanca
derretida en el tibio regazo.
Es la vida filosofal
es la vida sin muerte
es la savia que riega los brotes
y se agota en las ramas secas.

DIEGO


Meteorito saltarín sin miedo
cualquier mesa es la meta
pelada o con mantel blanco
pasa la raya establecida.
Con facilidad acrobática
la mágica voz del viento
borra la elegante cáscara
y aflora el genuino canto.
El grito de tu quiebre
esquiva la estelar roca
en tu infi nita travesía
a la luz del último cielo.
Pelado saltarín sin miedo
en mesa sin mantel largo
ni calzón de terciopelo negro
brilla tu canto como estrella.

AZAHAR


Buceador en grieta honda
azahar de viento temprano
en remolino tu perfume
restaura la cúpula Sixtina
rumbo al cielo adolescente.
Azahar de aroma viajero,
los ojos del verde naranjo
adelgazan la negra noche
abriendo tu sonrisa plena.
Azahar de ojos húmedos
perfume del angosto camino
sube en tus flores blancas una a una
extendiendo al infinito su savia.
¡Sonríe en la espesa noche!

BAILARINA


Tus alas desplegadas al aire
aquietan el estornudo del viento
y el remolino del tornado
en figuras que acarician el alma.
Racimo en rueda de sarmientos
baila alrededor del alegre viento
con vueltas que claman al cielo
la sonrisa de tus siete estrellas.
Bailarina de línea cristalina
dibuja en el azul paraíso
el canto del cisne negro
adorando la luz del alba.

ALMÁCIGO


Otra vez, reverdecerá el brote
en la raíz del arbolito tierno,
el viejo brindará por su retoño
y se irá al fuego a expiar en el infi erno.
Volará el ave en el hueco del cielo
nunca será un espacio abandonado
el pichón aleteará al romper el huevo
y empujará al desplumado ya sin alas.
Almácigo impulsor del baile astral
y la misteriosa música del universo,
leña renovada en el invierno glacial
silenciosa savia del incesante brote.
Preparo el vuelo a la inexistencia
en el azahar del naranjito tierno
y la brisa del pichón aleteando al cielo
del infinito almácigo del tiempo.


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